- Utiliza en tus recetas harinas integrales, de trigo, avena.
- Consume de 5-9 porciones de frutas y vegetales al día. Estas son fuente de vitaminas, minerales y fibra dietética.
- Cambio en la preparación de los alimentos. Conviene escoger más a menudo las técnicas culinarias que menos grasa añaden a los alimentos: al agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote. Utilizar moderadamente: fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (desgrasar en frío, mejora su conservación y su calidad nutricional). Se admiten guisos y estofados elaborados con alimentos de origen animal poco grasos, con cantidad mínima de aceite, harina y caldos desgrasados, hortalizas... P. ej. Estofado de pavo o pollo sin piel a la jardinera, pescado en salsa verde, conejo estofado con setas, etc.
- Grasas monoinsaturadas. Se encuentran en el aceite de oliva o de canola y ayudan a bajar el "colesterol malo" mientras que mantienen el "colesterol bueno" elevado.
- Uno por uno. Trata de tomar un vaso de agua por cada taza de té, café o refresco para evitar que tu cuerpo se deshidrate.
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